Creo que sería una temeridad explicar que es el hombre de Piltdown a gente de la comunidad científica. Sin embargo, como el objetivo de este blog es que cualquiera entienda las locuras de las cuales un servidor se hace eco, procederé a explicar a grandes rasgos que es esto exactamente.
En 1912, un chapuzas arqueológico llamado Charles Dawson, con ganas de notoriedad, procedió a realizar una astuta composición con un cráneo humano y una mandíbula de orangután desfigurada, enarbolandolo como enorme descubrimiento y postulandolo como eslabón perdido. Durante muchos años, este cráneo fue tomado como tal, pero cualquier investigador que quisiese inspeccionar el hallazgo se encontraba con el no como respuesta. Evidentemente, al final se descubrió el timo, y en la retina de todo el mundo quedó la incapacidad de la comunidad científica para haber descubierto este engaño desde el primer momento.
Afortunadamente hoy esto no podría pasar. Tenemos grandes revistas que controlan los hallazgos realmente relevantes, tenemos sistemas de validación de los experimentos y capacidad de replicación de resultados, y hemos creado cepas de especies a la carta para llevarlo a cabo, todo ello recabado bases de datos enormes en las cuales cualquiera puede consultar los pormenores de cualquier investigación.
Y aun así, la realidad es que nos encontramos que las replicaciones de experimentos e investigaciones son escasas y hasta hace cinco días hubo problemas enormes a la hora de realizarse las validaciones (con la colaboración precisamente de esas grandes publicaciones científicas mirando mas el nombre del autor que realmente la forma del artículo) para las contaminaciones de las muestras biológicas, que fueron cerca de generalizadas. A la hora de la verdad, solo hay cerca de unos 3000 artículos retirados (pero que se siguen citando en otros artículos...), cuando los afectados por estos y otros problemas son muchos mas.
La realidad es que la financiación de la ciencia está encontrándose cara a cara con la naturaleza "desinteresada" del conocimiento. Los autores tienen que producir, las revistas ganan prestigio con los nombres interesantes, y estos a su vez con las revistas, todo supeditado a las citas. Se ha creado un ecosistema que pocos cuestionan y que, al fin y al cabo, es el caldo de cultivo perfecto para que se produzcan fraudes. Medios fuera de la comunidad científica se han dado cuenta, en los últimos tiempos he podido leer artículos periodísticos en medios generalistas poniendo el foco sobre las imágenes, interpretación de resultados... y sacando revistas de primer orden a colación.
Esto, sabemos todos los que estamos algo centrados en el tema, pero los consumidores lego en la materia pueden caer en generalizar con la comunidad científica (que ya de por sí tiene enormes problemas para continuar su labor).
Llegados a este punto, creo que es responsabilidad de todos el tomar cartas en el asunto y perseguir sin descanso la mala praxis y aquellos que la amparan, y a su vez darle un mensaje a la población; y es que, a pesar de los problemas que puede haber habido, la mayoría de los investigadores realizan su trabajo de forma casi desinteresada. No podemos permitir que a todos se nos englobe como científicos de Piltdown, pero hay que sacar el valor para decirlo en alto.
Ciencia de corral
Porque los de pueblo también sabemos usar el método. Mas o menos.
martes, 30 de mayo de 2017
¿Están las mujeres en ciencia por descubrir?
Como todos los compañeros podemos compartir, la base de la ciencia es descubrir como funciona nuestro mundo y, a su vez, integrar este conocimiento para aprovecharnos del mismo, bien construyendo nuevas herramientas, bien mejorando nuestra comprensión del mundo para continuar descubriendo.
En este papel, estamos en una clara desventaja; nuestras vidas y número son bastantes limitadas, mientras que el conocimiento que aspiramos a desentrañar y explotar es poco menos que infinito; somos capaces de crear teorías, pero aún estamos lejos de descubrir como funciona desde el universo a el envejecimiento celular.
En esta situación nos encontramos cuando vemos noticias como la que nos ocupa en la presente entrada; y es que un estudio estadístico revela que la producción realizada por nuestras científicas es bastante menos visible que la de sus compañeros. Hasta un 10% menos en un estudio sobre la frecuencia en la que se citan artículos en astronomía, lo cual supone un importante problema de visibilidad y que, aún que no tengamos estudios en otros ámbitos, no puedo si no suponer que las cifras no estarán muy lejos en el mejor de los casos.
Un articulo publicado en Nature Astronomy sobre nada menos que 200000 publicaciones (una muestra que mas de uno quisiera para sus propias publicaciones) así nos lo demuestra. Y mi pregunta es, fuera de luchas totalmente licitas con el feminismo como protagonista, ¿nos podemos permitir, como comunidad científica y como especie, discriminar el conocimiento generado por el 50% de la población?
Dentro de la estupidez de la discriminación por motivo de razas, sexualidad o cualquier otro, no hay que perder de vista el hecho que expuse en un primer momento; el universo y lo que hay en el es inmenso, y no podemos considerar el conocimiento generado sobre este de segunda clase, y menos cuando no hay absolutamente ningún motivo para pensar que la calidad de este conocimiento es inferior.
Es necesario, un deber y una obligación de la comunidad científica acabar con este problema, que al final del día es de machismo y falta de visibilidad de la mujer, dentro de sus filas. Por que nos debemos al civismo, a los derechos humanos y sobre todo, nos debemos al conocimiento y la ciencia y esta es objetiva. La discriminación no lo es, nunca.
Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/05/26/59285b59468aeb3d788b45bd.html
En este papel, estamos en una clara desventaja; nuestras vidas y número son bastantes limitadas, mientras que el conocimiento que aspiramos a desentrañar y explotar es poco menos que infinito; somos capaces de crear teorías, pero aún estamos lejos de descubrir como funciona desde el universo a el envejecimiento celular.
En esta situación nos encontramos cuando vemos noticias como la que nos ocupa en la presente entrada; y es que un estudio estadístico revela que la producción realizada por nuestras científicas es bastante menos visible que la de sus compañeros. Hasta un 10% menos en un estudio sobre la frecuencia en la que se citan artículos en astronomía, lo cual supone un importante problema de visibilidad y que, aún que no tengamos estudios en otros ámbitos, no puedo si no suponer que las cifras no estarán muy lejos en el mejor de los casos.
Un articulo publicado en Nature Astronomy sobre nada menos que 200000 publicaciones (una muestra que mas de uno quisiera para sus propias publicaciones) así nos lo demuestra. Y mi pregunta es, fuera de luchas totalmente licitas con el feminismo como protagonista, ¿nos podemos permitir, como comunidad científica y como especie, discriminar el conocimiento generado por el 50% de la población?
Dentro de la estupidez de la discriminación por motivo de razas, sexualidad o cualquier otro, no hay que perder de vista el hecho que expuse en un primer momento; el universo y lo que hay en el es inmenso, y no podemos considerar el conocimiento generado sobre este de segunda clase, y menos cuando no hay absolutamente ningún motivo para pensar que la calidad de este conocimiento es inferior.
Es necesario, un deber y una obligación de la comunidad científica acabar con este problema, que al final del día es de machismo y falta de visibilidad de la mujer, dentro de sus filas. Por que nos debemos al civismo, a los derechos humanos y sobre todo, nos debemos al conocimiento y la ciencia y esta es objetiva. La discriminación no lo es, nunca.
Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/05/26/59285b59468aeb3d788b45bd.html
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